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FEDERICO HERRERA MARTINEZ
MAESTRO FEDERICO HERRERA MARTINEZ Don Federico Herrera Martínez, no era una personalidad sencilla, a pesar de que la sencillez fue siempre la característica fundamental de su trato humano. Y no lo era porque unía a la bonhomía del padre y educador. La justa exigencia, no siempre bien recibida, del jefe que vela por el buen desarrollo de una institución educativa. Y este aspecto no es fácil de explicar en la fenomenología diaria de la vida mexicana, cuando la actividad individual, tiene una clara tendencia a resolver los problemas de los débiles, obligando a los fuertes a entrar sin remilgos a su servicio, a pesar de las frecuentes resistencias, siempre vencidas por Don Federico. Nació en Acatzingo, Puebla un 12 de mayo de 1885, hijo deDon Antonio Herrera Arenas y de Doña Luz Martínez de Herrera. Su infancia transcurrió en la vida rural, pues hijo de un talabartero que trabajaba independientemente, acompañaba a su padre a vender sus productos en otros pueblos, lo que le hizo conocer más a fondo la vida real de ellos. Estudió su instrucción primaria en la tierra que le vió nacer y mas tarde la familia se trasladó a la ciudad de Puebla, para que él y sus tres hermanos pudieran tener más amplias expectativas de vida. Así, tres de los hijos fueron maestros y otro fue carpintero. En plena conciencia,le tocó vivir las injusticias sociales de la parte final del pofiriato, lo que forjó en él su amor a los débiles y su deseo de entregarse plenamente a la única labor que puede ayudar a los hombres a superarse y a encarar con facilidad la solución de los problemas propios y ajenos: la educación de la infancia, la mas trascendente y básica labor. Hijo de la Escuela Normal de Puebla, terminó sus estudios profesionales en el año de 1908, habiendo sido un profesor por vocación, excelente en sus realizaciones como tal, desde practicante. Obtuvo su título el 7 de junio de 1910, cuando ya prestaba sus servicios en el Hospicio de Puebla. No era cosa fácil esta comisión, ya que losniños internados en ese plantel, tenían fama de ser turbulentos, de niños problema, hijos de hogares problema donde faltaba, seguramente uno de los progenitores cuando menos. Desde ese momento se manifestó el principio que regiría su vida como guía de juventudes, pues con maneras suaves y gentiles indicaba firmemente el camino que debía seguirse. A partir de 1911, adquirió experiencia pedagógica en la Escuela Primaria Experimental de Necaxa, en la de Villa Juárez y como Director de la Escuela Rural de Pahuatlán, todas en su Estado natal. Obsérvese que por sus altas cualidades de educador, pronto alcanzó la Dirección de un plantel. A principios de 1912 vino al Distrito Federal, recibiendo pocos meses mas tarde, su primer nombramiento federal como maestro de Grupo de Escuela Primaria Elemental en el D.F. y un año después el de maestro de Escuela Primaria Superior. Por segunda vez se puede notar el mismo fenómeno acontecido en su Estado, el rápido ascenso a puestos superiores, ya que el 4 de julio de 1913, se le concedió el carácter de Inspector de Zona Número 4 de Tlalnepantla, Estado de México. Muy poco tiempo después, el 1° de septiembre de 1913, tomó su puesto como maestro de Grupo de Escuela Primaria Superior y pasó ya a prestar sus servicios en la Escuela Valentín Gómez Farías, pues sintió que su verdadero lugar estaba cerca de los niños, a quienes consagró el resto de su vida. Nuevamente se impusieron sus altas cualidades y tres años mas tarde, a partir del 5 de septiembre de 1916, se hizo cargo de la Dirección del Plantel antes mencionado. Las necesidades pedagógicas de la Ciudad de México hicieron que el 21 de junio de 1919, se encargara de la Dirección de la Escuela Primaria “Enrique C. Rebsamen” y mas tarde el 13 de octubre de 1921, fuera nombrado Profesor Modelo, prestando sus servicios en una de las mejores escuelas: la “Abraham Castellanos”. Su ascenso continuó, pues el 15 demarzo de 1922, con su carácter de Director, pero haciéndose cargo de grupo, trabajó en la Escuela Primaria Anexa a la Normal de Varones, que como se sabe, era una escuela Modelo para experimentación Pedagógica, con tendencia a formar los nuevos maestros que en ella practicaban. En este puesto duró hasta e 31 de diciembre de 1930, donde al unirse las Escuelas de Varones y Señoritas, colaboró eficazmente con el autor de esta fusión: el profesor Lauro Aguirre, creador de la Escuela Nacional de Maestros en 1925. A partir de 1931 volvió a hacerse cargo de la Dirección de la Escuela Valentín Gómez Farías, que trabajaba por las tardes en el mismo local de la Escuela Primaria “Enrique Mendizabal y Ferrari” y en enero de 1933 pasó como Director de la Escuela Primaria “Dr. Pofirio Parra” en Villa Alvaro Obregón, volviendo en 1935 a la Escuela Valentín Gómez Farías, donde continuó hasta 1946. Su carrera de maestro fue siempre luminosa y siempre, salvo dos meses, trabajando con niños. Así reunió 34 años de servicios en el Distrito Federal y tres años mas en el Estado de Puebla, habiéndose jubilado en junio de 1946. Toda su vida consagrada al magisterio terminó el día 3 de mayo de 1962, en Rembrand # 25, Mixcoac, D.F. y sus restos descansan en el Panteón de Guadalupe de la misma localidad. Es conveniente recordar lo que significa sobre todo en nuestro medio mexicano, el ser mentor de la niñez, cuando se cuenta con la vocación para ello, no es solo predicar con el ejemplo y simplificar la diaria lección para que pueda ser entendida por los niños, seres en las primeras fases de su evolución, sino brindar apoyo a los alumnos víctimas de la desorganización familiar y también a los que son blanco de los vicios y la explotación, de los excesos o desorientación de los padres. Signfica dar un paliativo en la miseria familiar o en las enfermedades, encontrar un asidero a los que han sido arrojados de su hogar o no se les presta atención suficiente, un asilo para los que han quedado huérfanos y buscar ayuda eficiente para el progreso del grupo o de la escuela a a que se pertenece. En resúmen, un apoyo para toda la juventud. Tomar la iniciativa en labores de mejoramiento social y ser ejecutor cuando los demás no se interesan en los problemas ajenos. Brindar con el escaso sueldo, la ayuda mínima que los niños requieren y que a veces debe ser constante y generosa durante todo el año… y muchas cosas más, referidas a la labor magisterial y a la calidad del hombre. Se casó con la Srta. Rosario Palacios, oriunda de La Bufa, Zacatecas y procrearon tres hijos: Federico (Tata), Silvio y Rosario. Su esposa estuvo a cargo de la Farmacia del Rosario, muy conocida por muchos años en la zona de Mixcoac. Don Federico merece que se le recuerde como maestro, porque se entregó plenamente y sintió la felicidad de la entrega total a su labor de guía de la infancia; porque como padre fue amoroso y generoso, como jefe de maestros fue exigente y cuidador de los intereses infantiles y como jefe de trabajadores de su escuela, fue protector insigne y guía eficaz. En sus últimos años lo recordamos quienes tuvimos el placer de contarlo como amigo o pariente, en su carácter de analizador de situaciones reales, como acertado y práctico consejero, enérgico pero dulce apoyo y como inteligente discutidor de los más interesantes temas.
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